DIVINAS COMEDIAS

Divinas comedias es un proyecto largamente acariciado y concebido para el Torreón Fortea, para su atmósfera de intimidad y misterio y para su cripta donde se encierran las luces del sueño. Hay algunos lugares comunes o características acuciantes en la obra de José Ortiz: la pasión por el texto, por el aforismo o la frase, la presencia pugnaz de un nombre, Monique. Sus sílabas siempre están sobre la madera: no se sabe si es en la primera, en la antepenúltima o en la última capa de pintura, pero ahí está, Monique, Monique como un talismán, un conjuro, un reconocimiento a la musa más decisiva.

Divinas comedias es una exposición que tiene algo de laberinto literario, de homenaje a escritores, todos ellos en la epidermis de la obra o en una de las capas del brumoso mar de madera, esmaltado una y otra vez, rallado, herido, hendido, azotado o acariciado con sutileza. Divinas comedias es un amasijo de suavidades airadas, un tumulto de delirios. El pulso de una vocación.  Un diálogo con la forma sin forma: los trazos de una canción interior que nacen de un flujo incontenible de visiones y arabescos. La melodía de una emoción sostenida durante meses, durante años, una militancia en la luz.

Antón Castro